Del mimbre a otras fibras: la pluralidad de la cestería ibérica

Segunda parte

Llevarse la palma

La Palma con la que se tejen cestas, escobas y sombreros, procede de la única planta palmácea europea silvestre, el palmito. El trenzado de tiras (llates) de hojas de palma dio lugar a una artesanía propia, desarrollada por las llatadoras.

© Antic Mallorca

© Antic Mallorca

Llevarse la palma

La Palma con la que se tejen cestas, escobas y sombreros, procede de la única planta palmácea europea silvestre, el palmito. El trenzado de tiras (llates) de hojas de palma dio lugar a una artesanía propia, desarrollada por las llatadoras.

© Antic Mallorca

La cestería de palma es una de las tradiciones más características del ámbito mediterráneo. A diferencia de fibras más duras como el esparto, la palma ofrece una flexibilidad natural que permite un trabajo más ligero, continuo y preciso, dando lugar a piezas resistentes pero visualmente más abiertas.

En la Península y, de forma muy destacada, en las Islas Baleares, la palma ha estado ligada tanto al uso cotidiano como a contextos festivos y estacionales. Los capazos baleares son quizá el ejemplo más reconocible: recipientes amplios, pensados para transportar productos agrícolas, pescado o enseres domésticos, pero también para acompañar la vida diaria en climas cálidos.

Más allá de su uso práctico, la cestería de palma ha sabido adaptarse al tiempo presente sin perder su raíz. Los capazos, en particular, han transitado del ámbito rural al doméstico y urbano, manteniendo su estructura original pero asumiendo nuevos usos.

De buena madera

La cestería de láminas de madera ocupa un lugar singular dentro de la tradición ibérica. A diferencia de otras fibras vegetales más flexibles, aquí el material exige un trabajo previo más intenso: la madera —habitualmente de castaño, avellano o roble joven— se raja en láminas finas que luego se entrecruzan para dar forma a recipientes sólidos y duraderos.

Este tipo de cestería ha estado especialmente presente en zonas boscosas del norte peninsular, donde la abundancia de madera marcó tanto los materiales como las soluciones técnicas. Las piezas resultantes suelen ser de gran formato, pensadas para carga, transporte o almacenamiento, y destacan por su carácter estructural.

Cestería de madera

Cestería de madera

De buena madera

La cestería de láminas de madera ocupa un lugar singular dentro de la tradición ibérica. A diferencia de otras fibras vegetales más flexibles, aquí el material exige un trabajo previo más intenso: la madera —habitualmente de castaño, avellano o roble joven— se raja en láminas finas que luego se entrecruzan para dar forma a recipientes sólidos y duraderos.

Este tipo de cestería ha estado especialmente presente en zonas boscosas del norte peninsular, donde la abundancia de madera marcó tanto los materiales como las soluciones técnicas. Las piezas resultantes suelen ser de gran formato, pensadas para carga, transporte o almacenamiento, y destacan por su carácter estructural.

Cestería de madera

A diferencia de otras cesterías, aquí la prioridad es la resistencia, la capacidad de soportar peso y uso continuado. El trenzado es más abierto, la forma más geométrica, y la estructura queda a menudo visible, casi como un esqueleto que sostiene el objeto. Es un trabajo que requiere precisión y conocimiento, donde cada lámina tiene una función concreta dentro del conjunto.

Y para gustos, los colores.

Pero la historia de la cestería ibérica no termina en las fibras vegetales. Durante décadas —especialmente en contextos rurales y domésticos— surgió otra forma de cestería hecha con cables eléctricos reutilizados, conocidos popularmente como scoubidou. No era una técnica académica ni institucionalizada, sino una práctica nacida de la reutilización, la escasez y el ingenio cotidiano.

Estos cables, flexibles y resistentes, se trenzaban siguiendo lógicas muy similares a las de la cestería tradicional: repetición del gesto, estructura, ritmo y funcionalidad. Aunque no se trata de una fibra natural, sí es un material local, disponible, cercano, y trabajado desde el mismo principio que ha guiado siempre a la artesanía: usar lo que se tiene a mano.

Clementina – Casa Atlântica

Clementina – Casa Atlântica

Y para gustos, los colores.

Pero la historia de la cestería ibérica no termina en las fibras vegetales. Durante décadas —especialmente en contextos rurales y domésticos— surgió otra forma de cestería hecha con cables eléctricos reutilizados, conocidos popularmente como scoubidou. No era una técnica académica ni institucionalizada, sino una práctica nacida de la reutilización, la escasez y el ingenio cotidiano.

Estos cables, flexibles y resistentes, se trenzaban siguiendo lógicas muy similares a las de la cestería tradicional: repetición del gesto, estructura, ritmo y funcionalidad. Aunque no se trata de una fibra natural, sí es un material local, disponible, cercano, y trabajado desde el mismo principio que ha guiado siempre a la artesanía: usar lo que se tiene a mano.

Botella trenzada en mimbre y cable verde Rita - Casa Atlântica

Rita – Casa Atlântica

Esta cestería no nació en talleres ni en escuelas, sino en casas, patios y garajes, de la mano de artesanos anónimos que adaptaron técnicas heredadas a materiales nuevos. Es folklore popular en estado puro: conocimiento transmitido sin nombre propio, pero con continuidad.

En Casa Atlântica hemos querido recuperar esta técnica, no como curiosidad, sino como parte legítima de la historia de la cestería. Porque el valor no está solo en el origen vegetal del material, sino en el saber hacer, en la capacidad de transformar, reutilizar y dar forma a objetos útiles con los medios disponibles. La cestería de scoubidou nos recuerda algo esencial: que la tradición no es estática, que el oficio se adapta, y que el gesto artesanal puede sobrevivir incluso cuando la fibra cambia.

Nunca es tarde para aprender

Ni tampoco para comprar directamente a artesanos, lo que no solo te permite tener objetos con un significado profundo y duradero, sino que también sostiene oficios vivos y formas de saber que no se encuentran en serie.

Y si lo que te interesa es sumergirte en alguna de estas técnicas, aquí tienes algunas personas, talleres y referentes con los que puedes aprender, ver, practicar o adquirir cestería auténtica -tanto tradicional como contemporánea- según lo que más te interese. Estos nombres son solo algunos de quienes están activamente haciendo y enseñando cestería hoy; hay muchos más. También infinidad de artesanos locales cuyos saberes viven en sus pueblos, mercados y talleres:

– Mónica Guilera
– Tim Johnson
– Pau Trepat
– Enrique Táboas
– Idoia Cuesta
– Álvaro Leiro
– Sonia Lekuona
– Talleres Nómadas Mallorca
– Carlos Fontales
– Yo misma con Casa Atlântica 😉

Fibranzas – © Artesanía de Galicia

Fibranzas – © Artesanía de Galicia

Nunca es tarde para aprender

Ni tampoco para comprar directamente a artesanos, lo que no solo te permite tener objetos con un significado profundo y duradero, sino que también sostiene oficios vivos y formas de saber que no se encuentran en serie.

Y si lo que te interesa es sumergirte en alguna de estas técnicas, aquí tienes algunas personas, talleres y referentes con los que puedes aprender, ver, practicar o adquirir cestería auténtica -tanto tradicional como contemporánea- según lo que más te interese. Estos nombres son solo algunos de quienes están activamente haciendo y enseñando cestería hoy; hay muchos más. También infinidad de artesanos locales cuyos saberes viven en sus pueblos, mercados y talleres:

– Mónica Guilera
– Tim Johnson
– Pau Trepat
– Enrique Táboas
– Idoia Cuesta
– Álvaro Leiro
– Sonia Lekuona
– Talleres Nómadas Mallorca
– Carlos Fontales
– Yo misma con Casa Atlântica 😉